Julio Salazar Rojas

En los tiempos actuales se asiste a un paroxismo de producción y de crecimiento, que como lo indica Byung Chul Han en su texto titulado Capitalismo y pulsión de muerte : “La producción en las sociedades capitalistas recuerda a un paroxismo de muerte, finge una vitalidad que oculta que se está avecinando una catástrofe mortal, se experimenta la autodestrucción como un goce estético, la destructiva presión para aportar rendimiento hace que la autoafirmación y la autodestrucción se identifiquen, uno se mata a optimizarse, la autoexplotación sin escrúpulos provoca un colapso mental. La guerra brutal de la competencia suscita una frialdad y una indiferencia a los otros que vienen acompañadas de frialdad e indiferencia hacia si mismo”

 Es un hecho palpable que en las sociedades capitalistas los muertos y los moribundos son cada vez menos visibles, los mismos centros de salud aíslan a los moribundos, las funerarias son espacios impecables donde incluso el muerto en su funeral es maquillado al punto que simplemente pareciera dormir,  los cadáveres son ocultos lo antes posible en las escenas de muerte, las imágenes y las palabras muerte, muerto y homónimos censuradas en las redes sociales ya que hay un rechazo de la muerte aunado a una ilusión de  vitalidad que borra la consciencia de la finitud de la vida, situación a la que se podría apelar como lo menciona J. Baudrillard en su texto El Intercambio simbólico y la muerte:

“ Si la muerte es rechazada en la supervivencia, la vida no es entonces más que una supervivencia determinada por la muerte”  La  obra que constituye esta muestra recurre al antiguo concepto filosófico y artístico memento mori, locución latina cuyo significado se interpreta como “recuerda que morirás” o “recuerda que vas a morir” un recordatorio que al hacer presente ante el espectador imágenes que evidencian la finitud de la vida, busca reflexionar por medio de la contemplación de la muerte la valoración del presente y la priorización de lo que realmente importa.

Julio Salazar Rojas
Artista y docente
Junio, 2026

En la tradición romana, durante la celebración de la victoria, el general desfilaba en su carro triunfal mientras recibía las alabanzas del pueblo. Justo detrás de él, un esclavo le recordaba la frase: «Respice post te. Hominem te esse memento. Memento mori!» (Mira hacia atrás. Recuerda que eres mortal. ¡Recuerda que has de morir!).

Ese recordatorio de nuestra propia mortalidad nos invita a mantener la humildad y, al mismo tiempo, a sobrellevar el destino último. Resulta especialmente pertinente cuando reflexionamos sobre las formas de dominación social a las que estamos sujetos cotidianamente.

Cada día estamos atravesados por los medios de comunicación, las redes sociales, las tecnologías y el internet: plataformas que aíslan a los sujetos para ejercer un mayor control, mientras los distraen entre “likes” y felicitaciones. En ese proceso, terminamos siendo consumidos y, a la vez, consumidores. Para que ello funcione, se reproducen rituales de muerte, sacrificio y violencia que evocan tiempos arcaicos, cuando quienes poseían las mayores capacidades para matar eran también quienes tenían mayores posibilidades de sobrevivir.

Esta exposición es, en sí misma, un Memento mori: nos recuerda que las aparentes comodidades del presente se sostienen gracias a un sistema que se alimenta de flujos constantes de muertes-billetes.

Vicente Alpízar Jiménez
Artista visual, curador y docente
Junio, 2026